¿Quiénes somos?

El Instituto Balmis de Vacunas es una asociación científica sin ánimo de lucro dedicada a la formación, la investigación y la cooperación internacional en relación con las vacunas y la cultura de la inmunización. 

Nació con el fin de seguir los pasos del doctor Francisco Xavier de Balmis y Berenguer, pionero en el estudio de las aplicaciones de la vacuna y que marcó un hito en la historia de la medicina difundiendo la vacuna contra la viruela en América y en Filipinas. El instituto adopta el nombre de este médico universal, con el fin de recuperar el espíritu que le llevó a realizar su extraordinaria y poco conocida epopeya. Así, el instituto dedica sus recursos y la experiencia y profesionalidad de sus miembros a la difusión de las vacunas en los países desfavorecidos y al impulso de la investigación y la formación en vacunas.

La sede del Instituto Balmis de Vacunas se encuentra en Almería, si bien la proyección de esta entidad trasciende sus fronteras, situándose como una entidad prestigiosa en vacunología del panorama nacional y mundial, con sus Jornadas Internacionales de Actualización en Vacunas Balmis Knows como principal referente.

  • Presidente y tesorero: Francisco Giménez Sánchez.
  • Vicepresidenta: Ernestina Azor Martínez.
  • Secretaria: Mercedes Monedero Peña.
  • Vocales:
    • Belén Lozano Camacho.
    • Miguel Sánchez Forte.
    • Almudena Ruíz Giménez.

  • Difundir los avances científicos y promover el desarrollo del conocimiento de las vacunas.
  • Revisar permanentemente criterios médicos, clínicos, epidemiológicos, de investigación inmunobiológica y de análisis coste-beneficio, para emitir juicios que puedan ser útiles para un uso racional y acorde con el desarrollo sociosanitario en los citados preparados, en el ejercicio de los profesionales de las Ciencias de la Salud.
  • Difundir los programas vacunales recomendados por las autoridades sanitarias para apoyar las coberturas, así como fomentar la evaluación de los mismos y estimular la fármacovigilancia en el uso de los preparados.
  • Organizar, patrocinar y promover conferencias, cursos, congresos y reuniones con el fin de difundir y actualizar los conocimientos que en vacunología se vayan incorporando, con expresión del desarrollo tecnológico en este campo de las Ciencias de la Salud.
  • Fomentar la investigación en vacunología, cooperando, en su caso, en los proyectos a nivel de diseño y planificación, estimulando la agilización a nivel de Comités Éticos de Investigación Clínica de la Red Asistencial.
  • Sensibilizar sobre la importancia del correcto uso de las prácticas de inmunización a los agentes sociales (políticos, medios de comunicación, población general, etc.) teniendo presente las competencias de las diferentes Administraciones Públicas, incluida la Sanidad Exterior.
  • Establecer relaciones con aquellas sociedades científicas nacionales, de otros países e internacionales con afinidad temática, así como con las Administraciones Sanitarias con competencias en esta praxis profesional o regulatorias, creando espacios de encuentro entre profesionales de distintos niveles y disciplinas para lo relacionado con este campo científico.
  • Cooperar en aquellos Programas de Divulgación Sanitaria e Información y Educación para la Salud (EPS) en los que puedan someterse a debate temas sobre vacunas y otros preparados inmunobiológicos de interés social, científico o periodístico.
  • Realizar publicaciones (impresas, digitales, Web, etc.), convocar becas o ayudas para estudios de investigación nacional y extranjeros, organizar premios, cursos, congresos, seminarios o reuniones científicas, o cualquier otra actuación conducente a meterializar los puntos anteriores.

El Dr. Francisco Xavier de Balmis y Berenguer nació en Alicante en el año 1753 y falleció en 1819. Se trata de un personaje universal del que la humanidad debe enorgullecerse por su vida dedicada a la medicina y por ser pionero en el estudio de las aplicaciones de la vacuna, en particular de la viruela, considerada una de las enfermedades que más muertes humanas ha causado.

La Real Expedición Filantrópica de la Vacuna le convierte en el héroe de una gesta que es reconocida como un hito en la historia de la medicina. También es considerada por las sociedades hispanoamericanas como la acción más importante realizada por España en la colonización de los pueblos descubiertos por Colón, difundiendo la vacuna frente a la viruela no sólo en América sino también en Filipinas, Goa, China y Santa Elena.

En el siglo XVIII la viruela era considerada una enfermedad con un importante componente social, ya que cursaba con elevadas cifras de morbi-mortalidad, tenía una importante repercusión laboral y al mismo tiempo creaba una extraordinaria alarma social. Como consecuencia de los estragos que la viruela producía en los territorios de ultramar de la Corona de España, el rey Carlos IV, que había perdido un hijo por esta misma enfermedad, emitió un edicto en el que anunciaba la formación de una expedición con la misión de vacunar gratuitamente a la población, enseñar a preparar la vacuna en los dominios de ultramar y organizar juntas municipales para llevar a cabo un registro y mantener suero para vacunaciones futuras. Esta expedición fue dirigida por el Dr. Francisco Xavier Balmis, con el  Dr. José Salvany como vicedirector, y partió del puerto de La Coruña el 30 de noviembre de 1803 en la corbeta María Pita. Este viaje constituye una de las empresas de salud pública más extraordinarias de toda la historia de la humanidad. La expedición llevaba a bordo 22 niños de la casa de Expósitos de La Coruña y la vacuna se mantenía por inoculaciones de brazo a brazo entre los niños. Asimismo, Balmis llevaba miles de ejemplares de un tratado en el que se recogía cómo se debía vacunar y cómo había que conservar el suero. La expedición llegó a Puerto Rico, pasando después a Venezuela desde donde se divide en dos grupos, uno dirigido por Salvany que extiende la vacunación por Sudamérica, y otro dirigido por Balmis que se dirige a Cuba, extendiendo la vacuna por Méjico y posteriormente Filipinas, Macao y Cantón, regresando a Madrid en junio de 1806 tras sufrir múltiples penalidades y muchas incomprensiones.

El Dr. Balmis era un hombre muy bien formado intelectualmente, de talante optimista y de espíritu en extremo activo. Afrontaba el peligro con valentía y su mira era siempre el bien de los demás. Por tanto su elección por el Rey Carlos IV como director de la expedición vacunal no fue a voleo ni consecuencia de la adulación o la influencia. Por el contrario, en su persona coincidían las mejores dotes de organización y mando, además de haber dedicado más de 50 años a la sanidad y haber estado en América en repetidas ocasiones. Se dice de él que era demasiado impulsivo cuando veía en las autoridades locales actitudes de indiferencia y relajo ante algo que para él era tan esencial como la propagación de la vacuna en los territorios hispanos de Ultramar, a los que consagró más de media vida.

En el año 2003 se celebró en España el bicentenario de la expedición dirigida por Balmis, formándose una comisión nacional para difundir y celebrar este evento. La hazaña vivida por los integrantes de esta expedición puede considerarse como la primera acción de cooperación sanitaria internacional llevada a cabo por nuestro país y fue el primer gran paso en la erradicación de la viruela en el mundo.