EE. UU. reabre el debate sobre el calendario vacunal infantil

Recientemente, el presidente Trump ha recomendado acciones más restrictivas sobre las vacunas infantiles tras un estudio que data de enero de 2026. El Instituto Balmis de Vacunas recuerda que los calendarios de inmunización deben sustentarse en criterios científicos, vigilancia epidemiológica, seguridad, eficacia y equidad en el acceso.

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El debate sobre la vacunación infantil en Estados Unidos ha vuelto a situarse en el centro de la actualidad sanitaria tras la decisión del presidente Donald Trump de respaldar un estudio del Departamento de Salud y Servicios Humanos —HHS, por sus siglas en inglés— que plantea reorganizar el calendario infantil estadounidense. La orden ejecutiva, firmada el 29 de mayo de 2026, reconoce ese informe como una guía para el Gobierno federal y pide a los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC) y a su Comité Asesor sobre Prácticas de Inmunización —ACIP— que revisen sus conclusiones y, en su caso, actualicen el calendario infantil y adolescente.

Cabe destacar que el documento del HHS, fechado el 2 de enero de 2026 y elaborado por Tracy Beth Høeg y Martin Kulldorff en consulta con expertos de los CDC o la Agencia del Medicamento y la Alimentación estadounidense (FDA), no es un ensayo clínico ni una evaluación individual de seguridad y eficacia vacuna por vacuna, sino una revisión comparativa de las recomendaciones infantiles de Estados Unidos frente a las de otros países desarrollados. El informe analiza calendarios internacionales, coberturas, confianza pública, mandatos vacunales y lo que denomina “lagunas de conocimiento”.

Su principal argumento es que Estados Unidos recomienda más inmunizaciones infantiles que otros países considerados comparables. Según el propio informe, en 2024 el calendario estadounidense incluía protección frente a 17 enfermedades mediante vacunas rutinarias, además de la inmunización frente al VRS con anticuerpo monoclonal, hasta sumar 18 enfermedades; el documento propone mantener como recomendación universal un núcleo de inmunizaciones frente a 11 enfermedades: sarampión, paperas, rubéola, polio, tosferina, tétanos, difteria, Haemophilus influenzae tipo b, enfermedad neumocócica, virus del papiloma humano y varicela.

El resto de inmunizaciones —entre ellas gripe, rotavirus, hepatitis A, hepatitis B, algunas vacunas meningocócicas, covid-19 y determinadas estrategias frente al VRS— pasarían a recomendarse para grupos de riesgo o bajo el modelo de “decisión clínica compartida”, es decir, mediante una valoración individual entre el profesional sanitario y la familia. Los CDC explican que esta categoría no implica una recomendación automática para todo un grupo de edad, sino una decisión caso por caso, sin una indicación “por defecto” de vacunar.

La medida se enmarca en una etapa de cambios profundos en la política vacunal estadounidense bajo el liderazgo del secretario de Salud, Robert F. Kennedy, figura vinculada durante años al activismo crítico con las vacunas, ha defendido que estos cambios buscan recuperar la confianza pública y reforzar el consentimiento informado. Sin embargo, su llegada al HHS ha generado una fuerte controversia entre sociedades científicas, profesionales sanitarios y responsables de salud pública, especialmente por decisiones como la destitución de los 17 miembros del ACIP en junio de 2025 y la sustitución de este órgano asesor clave para las recomendaciones vacunales en EE. UU.

Frente a la nueva orientación federal, la American Academy of Pediatrics —AAP— ha mantenido su propio calendario de inmunización infantil y adolescente para 2026. La academia recomienda continuar protegiendo de forma rutinaria frente a 18 enfermedades, incluidas VRS, hepatitis A, hepatitis B, rotavirus, gripe y enfermedad meningocócica. La AAP defiende que sus recomendaciones se basan en la evaluación de los datos de seguridad, la epidemiología estadounidense, la carga de enfermedad y la capacidad de las vacunas para prevenir complicaciones graves y ha calificado los cambios federales como “peligrosos e innecesarios”

Desde el Instituto Balmis de Vacunas insistimos en que los calendarios vacunales no son simples listados de inyecciones, sino herramientas esenciales de salud pública. Su diseño requiere evaluar de forma continua la carga de enfermedad, la seguridad y efectividad de las vacunas, la protección individual y comunitaria, la equidad en el acceso y la capacidad del sistema sanitario para implementarlas correctamente.

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