Vacunas frente al cáncer: qué podemos prevenir hoy y cómo avanza la inmunización terapéutica

Algunas vacunas ya previenen infecciones capaces de provocar tumores y, al mismo tiempo, diferentes equipos de investigación están desarrollando vacunas terapéuticas destinadas a ayudar al sistema inmunitario a reconocer y combatir cánceres ya diagnosticados.

Comparte este artículo:

Share on facebook
Share on twitter
Share on linkedin
Share on whatsapp

Durante décadas, hablar de una vacuna frente al cáncer parecía pertenecer al terreno de la ciencia ficción. Pero la realidad científica es hoy mucho más esperanzadora: algunas vacunas ya previenen infecciones capaces de provocar tumores y, al mismo tiempo, diferentes equipos de investigación están desarrollando vacunas terapéuticas destinadas a ayudar al sistema inmunitario a reconocer y combatir cánceres ya diagnosticados.

Frente a tumores como el melanoma o el cáncer de páncreas, los resultados son prometedores, aunque todavía proceden de ensayos clínicos no concluyentes. Sin embargo, el seguimiento de estos estudios ha aportado nueva información y ha confirmado la necesidad de interpretar los datos con rigor y esperanza.

¿Qué son las vacunas terapéuticas frente al cáncer?

Las vacunas terapéuticas se administran a personas que ya tienen o han tenido cáncer. Su objetivo es enseñar al sistema inmunitario a reconocer determinadas señales presentes en las células tumorales y favorecer su eliminación.

Las células cancerosas acumulan alteraciones genéticas que pueden originar proteínas anormales denominadas neoantígenos. Estos neoantígenos no suelen encontrarse en las células sanas y, por ello, pueden funcionar como una especie de “huella” que permita al sistema inmunitario distinguir el tumor del resto del organismo.

El problema es que los tumores desarrollan mecanismos para ocultarse, debilitar la respuesta inmunitaria o generar un entorno que dificulta la actuación de los linfocitos. Las vacunas terapéuticas intentan reforzar esa señal de alarma y dirigir la respuesta contra objetivos tumorales concretos.

¿Cómo funciona una vacuna personalizada de ARNm?

El proceso comienza normalmente con una muestra obtenida durante la biopsia o la cirugía:

  1. Se analiza y secuencia el material genético del tumor.
  2. Se compara con el de las células sanas del paciente.
  3. Se identifican las mutaciones que pueden generar neoantígenos reconocibles por el sistema inmunitario.
  4. Se seleccionan los neoantígenos con mayor probabilidad de provocar una respuesta.
  5. Se fabrica una vacuna de ARNm individualizada que contiene las instrucciones para que algunas células produzcan temporalmente esos neoantígenos.
  6. El sistema inmunitario aprende a reconocerlos y activa linfocitos capaces de buscar células tumorales que presenten las mismas señales.

El ARNm no modifica el ADN del paciente. Actúa de forma transitoria como un conjunto de instrucciones y después se degrada. Además, esta tecnología permite incluir varios neoantígenos en una misma vacuna y adaptar el producto a las características moleculares de cada tumor.

Con frecuencia, estas vacunas se investigan en combinación con inmunoterapias conocidas como inhibidores de puntos de control, que ayudan a retirar algunos de los obstáculos utilizados por el tumor para bloquear la respuesta inmunitaria.

Melanoma, cáncer de páncreas y cáncer de mama triple negativo: ejemplos prometedores.

Las vacunas personalizadas de ARNm se están investigando en distintos tipos de tumores. Dos de los ejemplos más avanzados son el melanoma y el cáncer de páncreas, aunque estas estrategias continúan en fase experimental.

En pacientes con melanoma de alto riesgo operado, la combinación de una vacuna personalizada de ARNm con pembrolizumab redujo aproximadamente un 44 % el riesgo relativo de recaída o muerte frente al tratamiento con pembrolizumab solo. Este resultado no significa que la supervivencia global aumentara un 44 %, sino que disminuyó el riesgo relativo de que la enfermedad reapareciera o el paciente falleciera durante el periodo estudiado.

En el cáncer de páncreas, un ensayo inicial con 16 pacientes mostró que la vacuna consiguió activar linfocitos T específicos contra el tumor en ocho de ellos. Estos pacientes presentaron un periodo más prolongado sin recaída y mantuvieron respuestas inmunitarias durante varios años.

En el cáncer de mama triple negativo, uno de los subtipos de cáncer de mama con mayor riesgo de recaída, una vacuna personalizada de ARNm fue evaluada en un ensayo inicial con 14 pacientes que ya habían recibido cirugía y los tratamientos habituales. La vacuna generó respuestas de linfocitos T dirigidas contra mutaciones específicas de cada tumor, que permanecieron activas durante varios años, y 11 participantes continuaron sin recaída hasta seis años después de la vacunación. Aunque los resultados son esperanzadores, se trata de un estudio de fase 1, pequeño y sin grupo de comparación, por lo que todavía no permite confirmar que la vacuna evite las recaídas o mejore la supervivencia.

Aunque ambos resultados son esperanzadores, proceden de estudios con un número limitado de participantes. Será necesario confirmarlos en ensayos clínicos más amplios antes de que estas vacunas puedan incorporarse a la práctica asistencial habitual.

¿Por qué no todas las personas responden igual?

Cada tumor es diferente. Incluso dentro de una misma persona pueden coexistir grupos de células tumorales con características moleculares distintas. Además, algunos tumores presentan pocos neoantígenos, impiden la entrada de los linfocitos o crean un entorno intensamente inmunosupresor.

La eficacia de una vacuna puede depender de numerosos factores:

  • La calidad de los neoantígenos seleccionados.
  • La capacidad del sistema inmunitario del paciente para responder.
  • El número y diversidad de las células tumorales residuales.
  • Los mecanismos de escape desarrollados por el tumor.
  • La combinación con cirugía, quimioterapia, radioterapia u otras inmunoterapias.
  • El momento en el que se administra la vacuna.

Uno de los principales retos es identificar qué pacientes tienen mayor probabilidad de beneficiarse y qué combinaciones pueden generar respuestas más intensas y duraderas.

La ciencia avanza hacia tratamientos cada vez más precisos: no una única vacuna contra todos los cánceres, sino estrategias capaces de adaptarse a las características de cada tumor y de cada paciente.

Últimos artículos

Categorías

Uso de cookies

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información. ACEPTAR

Aviso de cookies